ESPAÑA : EJECUTIVAS QUIEREN SU ESPACIO....INCLUYENDO LAS FRANQUICIAS
Trabajan en multinacionales, grandes compañías o en pequeñas y medianas emp
resas, muchas de ellas cadenas de franquicias. En varias ocasiones, se encuentran en desventaja con sus compañeros masculinos, ya que saben lo que es tener que elegir entre, por ejemplo, un ascenso o criar de sus hijos. Y luchan cada día por conciliar la vida laboral y la personal. De las encuestadas, un 57,8 por ciento pertenece a multinacionales, un 17 por ciento a grandes empresas españolas y un 25,2 por ciento a pymes, abarcando los principales sectores de actividad.
Dentro del mundo de la franquicia, si bien en el resto de puestos el volumen de trabajadoras féminas superan en muchas ocasiones al de los hombres, no ocurre así cuando hablamos de puestos de responsabilidad, de los que apenas ocupan el 35%. Las decisiones no las toman ellas. Como reconoce Inmaculada Álvarez desde ASEME, “actualmente, las mujeres representamos el 33 por ciento de los empresarios españoles. En ese caso, en el que la mujer depende de sí misma, es ella la única que se pone límites y la que establece el rumbo que desea seguir. Sin embargo, en cuanto a la mujer ejecutiva, la situación es muy diferente, la condición es peor, porque ahí no dependen de ellas mismas, por lo que les cuesta mucho dar el salto al primer nivel”.
Y, aún así, llama la atención el hecho de que la mitad de las encuestadas está en contra de la imposición de cuota femenina en los consejos de administración de las grandes empresas. A su juicio, la medida les perjudica puede arrojar una sombra de duda sobre su valía a la hora de alcanzar su posición. Tan sólo, un 35,5 por ciento de las mujeres consultadas opina que dicha medida, que debería tener un carácter transitorio, ayudará a mejorar la situación laboral de las mujeres en general, y de las directivas en particular.
“Esta medida perjudica a las mujeres que por sí están preparadas, al cuestionarse si su inserción en el consejo de administración se ha alcanzado por cuota y no por valía”, informa Adecco, responsable del sondeo. De la misma opinión se muestra Inmaculada Álvarez Morillas, presidenta de la Asociación Española de Mujeres Empresarias de Madrid, quien asegura que “directamente a nadie nos gusta ser mujer cuota. Está claro que hay que hacer algo para potenciar la presencia de la mujer en la empresa, pero nos gustaría que se tuviese en cuenta nuestros méritos y nuestra capacidad”.
La nueva Ley de Igualdad, que fue aprobada en Consejo de Ministros el pasado 22 de marzo y que establece un plazo de 8 años para que los consejos de administración de las empresas estén compuestos por el 40 por ciento de mujeres, es valorada positivamente por la gran mayoría de las encuestadas, un 77,5 por ciento; tan sólo un 18 por ciento percibe cierto cariz intervencionista en los órganos de dirección de la empresa.
Además, un 54,38 por ciento de las mujeres consultadas piensa que el principal impedimento para su implantación es el desconocimiento del impacto que dicha medida provocará en la economía de las empresas, siendo el 23,7 el que hace hincapié en la posible dificultad de su implantación.
“Lo que no nos gusta es la sanción que se impone a las empresas que no cumplan con la cuota que establece la Ley. Creo que sería mucho mejor premiar a aquellas que sí la cumplan, al igual que a las empresas que fomenten la presencia de las mujeres en los órganos de gobierno”, afirma Inmaculada Álvarez Morillas.
Antes de entrar en vigor la Ley de Igualdad, según los datos que recogía el año pasado el Eurobarómetro, la presencia de mujeres en los consejos de administración se situaba en el 4,1 por ciento, quedando España a la cola de los países europeos en número de mujeres ejecutivas.
Y es que, como cuenta la presidenta de la Asociación Española de Mujeres Empresarias de Madrid, “las mujeres no parten en igualdad de condiciones. Si ponemos como ejemplo a una pareja (hombre y mujer) con los mismos estudios e igual titulación, de unos treinta y tantos años, con semejante experiencia laboral, siempre tendrá más posibilidades de subir al primer nivel el hombre. Porque para el hombre es un valor añadido estar casado y a punto de ser padre, porque se le presupone responsabilidad, y este hecho juega a su favor. Sin embargo, para la mujer, estar casada e ir a tener un hijo se le supone una carga, un impedimento para desarrollar su actividad”.
Aún así, un 64,6 por ciento de las encuestadas asegura que nunca ha visto frenada su carrera por el hecho de ser mujer, frente a un 30,4 por ciento que sí lo ha experimentado y un 4,38 por ciento que asegura haberlo protagonizado en varias ocasiones.
“Por eso, la conciliación juega un papel fundamental en la completa incorporación de la mujer en la empresa, así como en los órganos de gobierno de ésta. Realmente, la conciliación es cosa de todos: del Gobierno, que es quien debe poner al servicio de empresas y trabajadores las infraestructuras necesarias, como guarderías, residencias, etc; de los propios trabajadores; y, por supuesto, de las empresas, que tenemos que aprender a flexibilizar los horarios y las herramientas que puedan servir a todos los empleados”, asegura Inmaculada Álvarez Morillas.
En cuanto a la conciliación de la vida profesional y familiar, un 60,5 por ciento afirma que ha tenido problemas para conciliarlas y otro 29,6 por ciento que los ha tenido a menudo. Pese a ello, más de la mitad, un 57,1 por ciento reconoce que nunca ha tenido que elegir entre un ascenso y su familia, frente al 38,5 por ciento que afirma haber tenido que enfrentarse a esa situación y un 4,3 por ciento, además, en varias ocasiones.
En este sentido, el Informe sobre Gestión Empresarial 2007, publicado por el IESE, y que recoge la opinión de los directivos de las principales empresas en España, señala que un 22,6 por ciento de los directivos españoles está totalmente dispuesto a una reorganización que permita conciliar vida profesional y personal, junto a un 30,8 por ciento que se muestra muy dispuesto. Solamente el 5,1 por ciento de la muestra entrevistada aseguró no plantearse esta posibilidad.
Al ser preguntadas por las medidas de conciliación existentes en las empresas donde trabajan, un 62,32 por ciento de las mujeres encuestadas las considera insuficientes, frente al 20,4 por ciento que opina que son adecuadas. Asimismo, un 13,58 por ciento denuncia que su compañía no tiene previsto regular este asunto “por el momento” y sólo el 3,7 por ciento reconoce que gracias a la promulgación de la norma la entidad donde trabajan baraja implantar algún tipo de “solución conciliadora”.
El horario es uno de los factores que más negativamente influyen en la conciliación. La práctica totalidad de las mujeres que han participado en la encuesta asegura que éste les perjudica y dificulta su capacidad para atender todas las tareas que implica ser madre, trabajadora y directiva.
Por eso, el 82,1 por ciento de las ejecutivas es partidario de un “horario intensivo, flexible, de entrada y de salida”. Y a la hora de plantearse el teletrabajo como posible opción favorecedora de la conciliación, las encuestas son unánimes en su respuesta: el 95 por ciento se muestra partidarias de esta medida. En concreto, un 51,3 por ciento opina que “lo importante” es trabajar por objetivos, independientemente de la presencia en el lugar de trabajo, mientras que un 43,7 por ciento opina que la mejor opción es la combinación de “teletrabajo y jornada presencial”. Por el contrario, sólo un 5 por ciento no confía en esta modalidad porque “disminuye el rendimiento y es una moda pasajera”.
De ahí que de todas las medidas recogidas en la nueva Ley de Igualdad, la mejor aceptada ha sido el permiso de paternidad, que es recibida con satisfacción por el 94 por ciento de las entrevistadas, pues contribuirá a que la conciliación “no competa sólo a las mujeres”, dicen. Aún así, el 43,7 por ciento la consideran insuficiente y un 4,3 por ciento opina que es un gasto que repercutirá negativamente en la competitividad de las compañías españolas. Por su parte, un 2 por ciento estima, simplemente, que no es necesaria.
La encuesta se refiere también a otros aspectos de la situación laboral de las mujeres y, así, un 93,75 por ciento de ellas cree que las trabajadoras no gozan de una situación de igualdad en la empresa, frente a un 6,25 por ciento que cree que sí existe esa igualdad. De hecho, tres de cada cuatro mujeres encuestadas declara que existe discriminación existente en los procesos de selección. Además, un 78 por ciento de las entrevistadas estima que existe discriminación salarial entre hombres y mujeres para una misma categoría profesional.
A las mujeres ejecutivas les molesta enormemente esta discriminación salarial “encubierta”. Y es que, es práctica habitual de las empresas, explican las directivas en sus comentarios, atribuir a las mujeres una categoría profesional inferior y, por tanto, con inferior sueldo, aunque éstas estén desempeñando las mismas funciones que sus colegas masculinos. Aún así, un 22 por ciento cree que ya no existen estas diferencias de sueldo.
En resumen, en los casi cuatro meses que han transcurrido desde que se aprobase la Ley de Igualdad el escenario de las empresas españolas ha cambiado poco, es mucho el camino que queda por recorrer para lograr que la mujer juegue en igualdad de condiciones en relación a sus compañeros masculinos y es cosa de todos hacerlo posible. Y es en las pequeñas y medianas empresas donde más énfasis debe ponerse puesto que representa el grueso del entramado empresarial español.

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